La calefacción y el aire acondicionado en los coches de diésel y gasolina presentan comportamiento diferentes en lo referente al consumo. En este breve artículo aclararemos uno de los conceptos erróneos que se tiene sobre el uso de la calefacción en el coche.


A medida que bajan las temperaturas, aumenta el uso de la calefacción tanto en hogar como en nuestro vehículo. Nos encontramos situaciones en las que el uso de la calefacción se vuelve una necesidad, en especial si nuestros cristales están helados.

El sistema de calefacción de nuestro vehículo funciona gracias a la energía térmica provocada por la puesta en marcha de nuestro motor.

Durante su uso, muchos nos preguntamos cuánto afectará el uso de la calefacción al consumo del coche. Sin embargo, debido a cómo funciona este sistema, no se produce ningún costo adicional de combustible (excepto por hacer funcionar las turbinas que expulsas el aire al interior). El mismo calor generado por nuestro motor es el que alimentará la calefacción del interior del vehículo. Es por ello que cuando nuestro coche está en frío y encendemos la calefacción, tarde un tiempo en calentarse.

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